f Colegio San Vicente de Paúl - Chillán

miércoles, 28 de junio de 2017

Jornada de Servicio 2017



JORNADAS DE SERVICIO MAYULERMO 2017:
TRABAJO JUVENIL SOLIDARIO QUE ENRIQUECE NUESTRO ESPÍRITU

Una profunda experiencia vivieron recientemente 28 jóvenes vicentinos pertenecientes a los movimientos Misioneros Juveniles Vicentinos y Comunidad Vicentina Cristiana (CVX), quienes junto a la asistente de la educación Elsa Saldías, y a los docentes Carlos Ibáñez y Jaime Durán, comenzaron un nueva labor con la comunidad de Mayulermo, ubicada en el Km 20 camino a Zapallar en la comuna de San Ignacio, a través de las tradicionales Jornadas de Servicio en la Escuela G-332.

Cabe recordar que como parte del calendario anual, la Pastoral del colegio realiza un trabajo de vinculación con una comunidad rural que dura entre dos a tres años, y en el marco de lo cual se realizan actividades como estas jornadas en el mes de mayo y la Misión Juvenil o Escuela de CEVAS  a fin de año.

“Tenemos una población joven que está en un proceso de discernimiento vocacional y búsqueda de su identidad”, explica el secretario ejecutivo de la Pastoral, Jaime Durán. “Lo que se pretende es tener una instancia de formación teórico-práctica para los jóvenes, que participan en las distintas comunidades juveniles misioneras de enseñanza media, que les permita ir descubriendo el camino que Dios les ha preparado”.

En ese marco, las Jornadas de Servicio se constituyen en una vivencia y expresión de la solidaridad cristiana en el encuentro con los más pequeños de la sociedad: los niños; en este caso, de comunidades rurales y vulnerables.

Las jornadas tienen como eje programático el desarrollo de talleres por parte de nuestros alumnos para los niños de la escuela, como de ayudantía y reforzamiento en lenguaje y matemática, de manualidades, de desarrollo artístico personal, deportivos y de recreación, jornadas de fraternidad y de conocimiento mutuo. La idea es entregar contenidos teóricos y prácticos que les sirvan para desarrollar talentos artísticos y manuales, además de promover la autoestima y el trabajo en equipo. “Nuestros jóvenes van a servir. Además de la oración, las ayudantías y los talleres de teatro, alfarería, danza, títeres, higiene personal, cocina, deportes, cubo rubik y ajedrez, nuestros alumnos desarrollaron una catequesis en torno a tres temas: Padre que nos ama, Jesús nuestro amigo y Somos todos hermanos”, explica Jaime, mientras el profesor Carlos Ibáñez, además, destaca que esta catequesis es “cristocéntrica, es decir, respeta todos los credos religiosos”.
 
“Este año fue diferente porque todo se dio de una forma casi misteriosa. Nosotros fuimos a conocer otra escuela, pero tenía muy pocos alumnos, entonces decidimos buscar otra donde poder llevar a cabo la actividad. Y así andando por el camino nos topamos con la escuela de Mayulermo, como nos ha pasado con las últimas tres escuelas que hemos escogido para las jornadas y misiones. Solo Dios sabe, siempre nos pasa que partimos con un rumbo y de pronto terminamos en otro lugar. Llegamos por azar a esta escuela a hacer las consultas y coincidió que el profesor encargado había sido apoderado de nuestro colegio y conocía nuestra Pastoral, nuestras iniciativas y quedó encantado con la idea. Entonces iniciamos las gestiones con el Daem de la Municipalidad de San Ignacio, donde nos encontramos con que el director también había sido apoderado vicentino”, cuenta.

“Cuando llegamos allá nos sentimos acogidos de inmediato. Desde un inicio nos encontramos con una comunidad muy católica y comprometida, cariñosa, amable, preocupada por nosotros. La experiencia con los niños fue increíble. El cariño que ellos demostraron a nuestros jóvenes, cuya mayoría iba por primera vez a las jornadas, fue tremendo. Los profesores tuvieron la mejor disposición y acogida a nuestras actividades”, agrega, y Carlos complementa que “además la comunidad y los papás fueron extremadamente cariñosos con nosotros. Nos llevaron un saco de papas, harina, castañas, pan amasado, tortillas, mermeladas caseras, nos hicieron sopaipillas… nos manifestaron su agradecimiento regaloneándonos mucho”.

La Escuela de Mayulermo cuenta con 54 alumnos desde 4 a 14 años, que cursan desde prekinder  a octavo básico, que asisten en jornada completa. “Su realidad es que hay muchas familias de escasos recursos, es gente muy trabajadora y esforzada, pero hay muchas necesidades materiales, así que nos estamos organizando para ir en apoyo de algunas familias de esta escuela y pronto anunciaremos una campaña a la comunidad vicentina” anuncia Jaime.

Luisa Pinto, una de los 7 docentes de la escuela, nos recibe un una cordialidad y afecto entrañables el día que vamos a reportear la jornada. Cuando le preguntamos sobre la experiencia, suspira y con emoción nos cuenta algo que no esperábamos escuchar sobre el efecto de este trabajo: “Los niños de Mayulermo tienen muy poco contacto con niños de otros colegios y de otras realidades. Son muy vergonzosos y tímidos, viven bastante aislados. Cuando llegaron el primer día estaban expectantes y retraídos, pero pronto entraron en confianza y en la dinámica de la experiencia, y se sumaron a las actividades con mucho entusiasmo. Se han soltado mucho, se están atreviendo a pensar y hacer cosas distintas. Entonces para ellos, conocer y comprender que hay niños que tienen personalidad, que no les da temor hacer diferentes dinámicas, que son capaces de hacer muchas cosas… es tremendamente enriquecedor. Junto con el trabajo concreto que hacen con ellos, hay algo que perdurará: el permitirles visualizar que hay un horizonte más allá, que Mayulermo no es lo único, que hay un mundo por descubrir, que hay otro tipo de niños que gozan de otras comodidades pero que son iguales a ellos. Esta experiencia les ha ampliado sus horizontes y su visión. Eso ha sido magnífico y toda la organización del grupo ha sido fantástica, muy bien desenvueltos, con mucha vocación docente. Como profesores no tenemos cómo agradecer esta entrega”.


domingo, 11 de junio de 2017

Vigilia de Pentecostés 2017



“Y TODOS QUEDARON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO”

Una gran alegría marcó la vigilia de Pentecostés este año. No solo por el hecho fundamental de reunirnos a orar y reflexionar sobre el Espíritu Santo, sino también por la gran respuesta que tuvo en nuestra comunidad la convocatoria del equipo de Pastoral, que se tradujo en una masiva asistencia. “Quedamos contentos y sorprendidos por la cantidad de gente que vino. Históricamente hemos tenido buenas experiencias con las vigilias en el colegio, siempre tienen buena llegada, pero este año casi se dobló la convocatoria del 2016  con más de 150 personas entre niños, jóvenes y adultos”, dice entusiasta Jaime Durán, secretario ejecutivo de la pastoral vicentina.

Explica que “este año hemos fortalecido las comunidades juveniles: hay más jóvenes participando en comunidades, confirmación y catequesis, entonces notamos una fuerte presencia de los jóvenes de catequesis y sus familias, hay un apoyo grande de los catequistas en la convocatoria. Y también hay un grupo importante de personas de nuestra comunidad que siempre participa de nuestras actividades”. 

La actividad, realizada en el comedor del colegio debido a los trabajos de mantención que se están llevando a cabo en el auditorio, se inició con una oración sencilla y luego se realizaron trabajos personales y grupales en torno a los frutos del Espíritu Santo, es decir, cómo sus dones actúan en nosotros en el día a día. “Queríamos hacer una actividad diferente, dinámica, alegre y además de reflexionar sobre los dones del Espíritu Santo, también quisimos hacerlo sobre los frutos (caridad, alegría, paz, generosidad, comprensión de los demás, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí mismo). Tuvimos harto canto, juegos, momentos de reflexión personal y para compartir. Y tenemos que sentirnos afortunados por haber podido finalizar con la eucaristía, ahora tenemos a nuestro capellán más cerca y eso facilitó las cosas. Siempre es bueno terminar como se iniciaron las comunidades: con la eucaristía. Nos sentimos bendecidos por eso” agrega.

Como todos los años, para involucrar a los más pequeños de nuestra comunidad en nuestras festividades así como favorecer la participación de los padres y las familias, también se realizó una vigilia de pentecostés infantil dirigida por la profesora Constanza Iturra y la asistente Elsa Saldías, con actividades de reflexión con una orientación lúdica y didáctica.


Capacitación en inclusión



Con Leonardo Farfán:
PERSONAL ASISTIÓ A SENSIBILIZACIÓN Y PERFECCIONAMIENTO SOBRE NIÑOS CON CAPACIDADES DIFERENTES

Profundas y diversas emociones vivió el martes 30 de mayo el personal del colegio en las charlas que dictó Leonardo Farfán sobre inclusión, necesidades educativas especiales y TEA (trastornos del espectro autista). Los funcionarios habían sido citados a una capacitación para el martes en la tarde sobre estas temáticas, pero nunca pensaron que iban encontrarse con un orador y una experiencia tan potente e inspiradora. Emoción, empatía, pena, alegría. Eso y mucho más reflejaban las caras de nuestros queridos profesores y asistentes de la educación mientras lo escuchaban, y durante el coffee break entre charlas y al terminar las exposiciones, expresaban su impresión sobre la experiencia que acababan de vivir.

Leonardo Farfán, sin ser educador diferencial, es experto en inclusión y en necesidades educativas especiales, puntualmente en autismo. “Tengo 43 años de experiencia en autismo, ya que yo mismo soy autista y mi vida entera he lidiado con este trastorno y todo lo asociado a él”, reveló ante la mirada incrédula de los asistentes, la mayoría de quienes en un principio pensaron que estaba hablando en sentido figurado. Pero su revelación no era un recurso lingüístico. Él mismo fue diagnosticado, ya de adulto, con autismo y a partir de ese momento se fijó como un desafío personal el trabajar sensibilizando a las comunidades educativas sobre inclusión.

Leonardo es director y fundador de AMAsperger, fundación dedicada a dar apoyo a las familias ligadas a la condición del espectro autista en Chile. También, es miembro del consejo asesor de Comunidades Inclusivas; escritor y autor de variados libros editados en Chile y el extranjero; y relator y conferencista sobre trastornos del espectro autista a nivel nacional e internacional. Trabaja directamente con instituciones como Mi Talento, Eduglobales, Educación2020, PUC, con quienes formó un movimiento que se llama Yo Incluyo. “En el marco de ese movimiento, estamos generando ideas de políticas públicas que le presentamos siempre al Ministerio de Educación, llevamos como tres años trabajando en eso. Siempre que el ministerio está trabajando en alguna ley o decreto, tratamos de meter ideas que estén relacionadas con la inclusión para darle continuidad a los sistemas, también trabajamos con el Ministerio de Salud en lo que tenga que ver con la inclusión”, explica Leonardo.

Sus charlas se orientan a los distintos tipos de público presentes en las comunidades escolares y abordan temáticas como la importancia del lenguaje en la inclusión; la forma de construir inclusión en la sala de clases aceptando a la diferencia como un elemento necesario y enriquecedor; entender el espectro autista no sólo desde lo teórico sino que desde lo vivencial, la estructura cognitiva y de las emociones en el espectro autista; estrategias educativas con alumnos TEA; ser padres y el autismo; cómo entender y aceptar a compañeros con Asperger, entre otras.

En el caso de la charla que dio en nuestro colegio, su principal objetivo fue transmitir conceptos de inclusión a los profesores y asistentes de la educación. “La charla se estructura en torno a un mensaje muy simple, pero al ser tan simple se ha vuelto muy complejo: volver a hablarles a los profesores de hacer un esfuerzo educativo, de buscar ese resto de vocación que siempre hay detrás de cada uno de ellos y retomarlo como una fuerza para seguir trabajando a pesar del agotamiento, porque sabemos el tremendo esfuerzo que hay detrás de la labor del profesor, lo que no se condice con la retribución monetaria. La charla además intenta hacerles ver de qué manera su trabajo es realmente indispensable porque cambia vidas y reencantarlos con su vocación recuperando esos sentimientos. Hay mucha emoción también en la charla, busca conectarlos con la emoción y además está comprobado que uno aprende cuando se emociona, la emoción evoca el aprendizaje”.

Leonardo: eres profesor de Química y te dedicas hace mucho tiempo al tema de la inclusión. ¿Qué es lo que te motivó a entrar en esta área?
- Nosotros creamos una fundación que se llama AMASperguer luego de conocer la realidad de algunos papás y mamás que querían mejorar la calidad de vida de sus hijos con autismo. Yo entré porque tengo el diagnóstico de autismo, el cual me hicieron siendo adulto. A partir de esta iniciativa, comenzamos a ver cómo generar contenido para apoyar el proceso educativo y el proceso de aceptación social de las personas que son diferentes. En estos 5 años hemos elaborado muchas dinámicas, nos han invitado a muchísimos colegios y hoy tenemos la agenda llena para realizar presentaciones, porque además hay una gran demanda en la educación sobre cómo trabajar el tema de la inclusión.

¿Cuál es tu visión sobre la ley inclusión?
- Yo creo que las leyes tienen intenciones, pero los cambios pasan por las personas. Las leyes no cambian personas, te pueden castigar por discriminar pero no te hacen inclusivo. El tema de fondo es cómo hacemos una escuela para todos. En escuelas como ésta, de vocación cristiana, en que vemos a los seres humanos como seres diversos, como una creación de Dios con derecho a sacar su máximo potencial para demostrar su propósito en la vida, cabe preguntarse ¿cómo el Colegio San Vicente es el lugar donde el chico, bajo la condición que tenga, llega a ese puerto de lograr su propósito en la vida y cumplir con el propósito que Dios tuvo al crearlo? Yo soy cristiano y creo en eso. Entonces en el fondo la pregunta es cómo el colegio es el lugar donde las personas encuentran el camino para llegar a cumplir su propósito en la vida, tengan la condición que tengan. 

Para lograr este cambio a nivel nacional: ¿Qué más se requiere entonces aparte de la ley?
- Se requieren muchas cosas. Hay que cambiar la escuela, hay que cambiar la sala de clases, la mentalidad del profesor, hay que formar profesores diferentes. A veces los más resistentes al cambio no son los más viejos sino los más jóvenes, porque la forma de estudiar pedagogía ha caído en ese juego de la profesión más que de la vocación misma, o bien se resisten al cambio porque vienen saliendo con ideas frescas. Pero son muchas las cosas que hay que cambiar, sobre todo cómo se hace escuela. Las leyes han ido induciendo a que estos procesos ocurran, pero las leyes no lo van a lograr en totalidad si no existe la voluntad y este es un proceso de voluntad. La voluntad es lo que más importa. En colegios como éste, de carácter cristiano, hay una doble tarea de, además, entender la voluntad de Dios en cada persona. ¿Cómo alineamos la voluntad de la escuela a la voluntad de Dios en esa persona? El imperativo categórico en este tipo de escuela confesionales es mucho más fuerte, porque hay un compromiso con la voluntad de Dios de sacar al chico adelante, que saque todo su potencial, y como docente debo cuestionarme en qué medida yo soy el agente potenciador y no el obstáculo para que ese chico logre ese potencial. 

Tú tienes un diagnóstico de autismo. ¿Qué factor determinante hubo en tu vida para que lograras desarrollar todas tus potencialidades y cómo podemos sacar lecciones de tu experiencia para potenciar a los niños con capacidades diferentes?

El tema de fondo es que tuve un contexto que alentó, que amó. Pero lo principal es que como a mí nunca me dijeron que no podía, simplemente lo hice. El problema es que, cuando vemos a un chico con un determinado diagnóstico, le decimos lo que no va a poder hacer, lo prejuzgamos, el niño tiene un techo y parte con una limitación. Entonces eso ha sido perverso con el tema de los diagnósticos, que no se ven como una forma de intervenir, sino que como una sentencia. Mi secreto es ese: nunca me dijeron que no podía, así que por eso lo hice.


Vicentinas a torneo en EEUU



Torneo de baile en el que participaron academias de todo Chile:
VICENTINAS SON LAS CAMPEONAS NACIONALES DE ALL DANCE 2017 Y REPRESENTARÁN A CHILE EN EEUU

Las estudiantes vicentinas Carolina López, del tercero medio A y Valentina Huenchullán, del cuarto medio B, alumnas de la academia de baile de Alejandra Jara, resultaron recientemente ganadoras a nivel nacional del reconocido torneo de baile All Dance, que se realiza anualmente en Chile, y del cual surgen los representantes para la versión mundial del concurso, que este año será en noviembre en Orlando, EE.UU. En la oportunidad, Carolina y Valentina representarán a nuestro país buscando el primer lugar mundial en la categoría estudiantes e infantil, y también en la categoría academias.

Junto a estas dos vicentinas, participó del certamen la alumna de sexto básico A Sofía Hormazábal, quien también obtuvo un lugar destacado.

Al torneo, que se realizó el sábado 6 de mayo en el teatro Cariola en Santiago, asistieron 35 bailarinas de la academia de Alejandra Jara con 10 coreografías, compitiendo con bailarines y academias de todo el país. En total, se presentaron 151 coreografías. Las representantes chillanejas ganaron en las categorías “Juvenil” con un baile de Valentina y Carolina, y en “Dúos adulto”. En grupales infantil, obtuvieron el segundo lugar con una coreografía de Sofía. Pero el mayor triunfo fue haber obtenido, además, el primer lugar entre todas las coreografías presentadas, clasificando automáticamente como las representantes chilenas para el Torneo Continental que se realizará en Panamá y para el Torneo Internacional que se realizará en Orlando. En definitiva, el título obtenido las destacó como las mejores del país.

Además, el triunfo de estas vicentinas incluye un premio para la academia completa, que dispondrá de 14 cupos para presentar coreografías al certamen y adicionalmente el pase para asistir a los seminarios asociados a este magno evento. Es decir, junto a estar representando a Chile, muchas alumnas tendrán la posibilidad de tomar clases con los mejores bailarines del mundo en tap, jazz, afro jazz, hip hop, baile clásico, árabe y contemporáneo.

Por temas de tiempo y presupuesto, como academia se decidió priorizar la participación en el torneo internacional y no asistirán al continental. Desde ya se encuentran realizando actividades para reunir los recursos para financiar los pasajes y estadía. 

Un verdadero logro. El día del torneo, no podían creer que eran sus nombres los que salían de la voz de los jurados desde los parlantes al nominar el primer lugar. “Muchas mamás estaban ahí, gritaban, lloraban, saltaban, se subieron al escenario. Fue impactante. Muchas emociones mezcladas. Nuestra coreografía expresaba un sentimiento demasiado fuerte y creo que lo logramos transmitir, porque fue el único baile en que el jurado se paró a aplaudir. Nosotros solo íbamos a presentarnos, sin saber cómo nos iría, no teníamos expectativas de obtener el primer lugar nacional. Corrimos al escenario, nos abrazamos, gritamos, lloramos, fue muy emocionante”.

Pero todo esto no se consigue de la noche a la mañana, las tres alumnas tienen un buen tiempo dedicadas al baile. Sofía ingresó a los 4 años a la academia (año 2010), Carolina a los 9 años (año 2010) y Valentina a los 8 (año 2008). En definitiva, llevan parte importante de sus vidas dedicando tiempo libre, esfuerzo y pasión a la danza contemporánea, la que practican 4 veces a la semana por lo menos una hora cada vez, la que en muchas ocasiones se extiende a dos. Algunas de ellas ya habían pasado por otras academias y probado otros tipos de danza, como Valentina, que había tomado clases de danza folclórica y ballet, pero que finalmente encontró su pasión en la danza contemporánea. A todo esto, se suma que en el verano, para aprovechar el tiempo disponible, tienen intensivos en danza acrobática, afro jazz, ball room y de interpretación.

En estos años, han participado en múltiples torneos a lo largo de Chile, y la academia también ha participado en certámenes internacionales con las alumnas de los diferentes niveles: predanza, tercero, cuarto, quinto, juvenil y compañía. Si bien habían obtenido buenos lugares, los resultados de All Dance son totalmente inéditos.

¿Cómo se compatibiliza este ritmo intenso con la vida personal y las exigencias académicas? “Es complicado -dice Carolina-. A medida que uno va avanzando en la etapa escolar se va complicando más aún, porque la exigencia va aumentando. Yo trato de poner mucha atención en clases y aprovecharlas al máximo en el colegio para después no tener que estudiar tanto en la casa, sino que repasar lo mínimo. De otra forma sería imposible rendir en las dos cosas”.

“Por otro lado la danza, lejos de saturarnos más, nos libera de todo el stress que tiene el colegio diariamente, nos relajamos y desconectamos totalmente. Y aunque uno tenga una carga escolar importante, la danza es parte de nuestras vidas, no me imagino mi vida sin bailar” agrega Valentina. 

Los pololos, amigos y la familia, terminan aceptando esta pasión y comprendiendo que tiene un espacio importante en sus vidas.

“Igual yo tengo claro que mi prioridad es el colegio, porque no me voy a dedicar a bailar para siempre. Quiero estudiar y ser profesional, ya que es muy difícil ser bailarina en Chile. El circuito es muy reducido y mal pagado, es una vida muy difícil”, se lamenta Carolina. Algo parecido piensa Valentina. “Primero una carrera y después dedicarme a la danza. Es necesario tener una profesión para sustentar a una familia y la danza lamentablemente es muy incierta en eso. Entonces me encantaría tener una profesión que me dé esa seguridad y poder dedicarme a la danza tranquila”.

Pero Sofía sí proyecta su vida en la danza y aspira a llegar a ser una profesional de la danza. “Sé que si me sigo esforzando como hasta ahora puedo llegar a ser bailarina”, dice con convicción.

¿Cómo se logra comprometer a un grupo de niñas inquietas a lo largo de tantos años en la danza? Ellas son categóricas en su respuesta. “Nuestra profesora, Alejandra Jara, es la mejor. Hace que te enamores del baile -dice Sofía- además de ser alegre y transmitir buenas energías”. Carolina asiente y explica: “Ella nos ha enseñado a amar la danza, nos ha transmitido el sentimiento que uno debe tener por lo que está haciendo, y eso es algo que ella nos traspasa. No es que nos diga que tenemos que querer la danza, ella lo enseña con su forma de ser”. 

“Ella es la gran ganadora -reflexiona Valentina-, además de tener una mente brillante para las coreografías, nuestro triunfo es su triunfo”.